domingo, 1 de marzo de 2020

ELS 120 BISBES DE LA DIÒCESI DE BARCELONA: Ugne, Emilia, Sever II i Oia (589-638)



Seguim oferint-vos quatre bisbes més de l'episcopologi de Barcelona.

10  UGNO (c. 589- 599)
Primero era obispo arriano de Barcelona. En el concilio III de Toledo (589) adjuró de la herejía. El 599 convocó un concilio (II) en su sede de Barcelona.
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Entre el periodo que va del concilio de Lérida (a. 546) hasta el obispo de Barcelona Ugno hay un vacío de unos cuarenta años. Los historiadores se preguntan si en Barcelona -como ocurrió en otras diócesis- tenían dos obispos uno arriano y el otro católico. La sede del primero –apuntan- sería la catedral actual y la del católico la actual basílica de Santos Justo y Pastor. Todo son conjeturas lo que sabemos que el 8 de mayo del 589 se abrió el tercer concilio de Toledo presidido por el rey visigodo y con la asistencia de los 72 obispos y cinco metropolitanos de España y de la Galia narbonense. Entre ellos está el obispo arriano de Barcelona “Ugnas (Ugno) in Christi nomine Barcinonensis ecclesiae episcopus in his constitutionibus, quibus interfui, annuens subscribsi”.
Las actas del concilio III de Toledo nos dicen que Recaredo tomó la palabra para invitar al sínodo a dar gracias a Dios por haber la nación (o raza) visigótica convertido a la fe católica. “Debéis, pues, —decía— estar contentos y gozosos de que las costumbres antiguas y canónicas, con la ayuda de Dios, vuelvan a los cauces antiguos... os he llamado a nuestra presencia con objeto de restablecer la disciplina eclesiástica, como quiera que hace muchos años que la amenazadora herejía no permitía celebrar concilio en la Iglesia católica». Recadero dio lectura de una declaración de su fe ortodoxa sobre el Hijo y el Espíritu Santo, aceptando los concilios de Nicea, Constantinopla, Éfeso y Calcedonia. «Oyendo estas cosas —continúan las actas del concilio— los obispos presentes (católicos y arrianos) dieron gracias a Dios y al príncipe (rey)”. Todo el concilio prorrumpió en alabanzas y se decretó, en el mismo instante, un ayuno de tres días» e invitaron a los obispos, nobles y clérigos a convertirse, emitiendo la misma profesión de fe que el rey había confesado.
Ocho fueron los obispos arrianos que se adelantaron a abjurar el arrianismo. Iba a la cabeza el anciano obispo de Barcelona (Ugno). Los términos de su abjuración fueron: «Ugnus in Christi nomine episcopus, anathematizans haeresim arriane dogmata superius damnata, fidem hanc sanctam catholicam, quem in Ecclesiam Catholicam veniens credidi manu mea de toto corde subscribo». Siguiéronle en la abjuración: Munila obispo de Palencia, Ubiligísculo de Valencia, Sumila de Viseo, Gandingo de Tuy, Bechila de Lugo, Arvito de Oporto y Froislo de Tortosa. Suscritos los cánones del concilio, San Leandro de Sevilla pronunció el discurso de clausura. Después el mismo papa Gregorio I Magno en un privilegio solemne desde Roma felicitaba al rey y a toda la Iglesia Hispana por el importante paso dado a favor de la ortodoxia y concedía el palio —insignia de poder y honor supraepiscopales— al metropolitano Leandro, que era su amigo cuando ambos residían en Constantinopla.
Diez años después del concilio III de Toledo se inaugura una página importante de la historia eclesiástica de Barcelona. Es el concilio de esta ciudad del 599. “Reunidos los obispos de la provincia Tarraconense —nos dice la crónica— en la iglesia catedral de la Santa Cruz de Barcelona “in urbem Barcinone in ecclesia Sanctae Crucis” iniciaron la celebración del concilio de Barcelona —el segundo— el día 1 de noviembre del 599, diez años después del célebre concilio III de Toledo donde el rey Recadero abrazó el cristianismo”. Así mismo en aquel concilio de Toledo —como hemos dicho— Ugno de Barcelona y Froislo, obispo de Lérida, abjuraron del arrianismo. Ambos obispos asistieron también al concilio de Barcelona. De Tortosa a la vez Julián, obispo católico, estuvo presente y los tres firmaron las actas con Asiático, metropolitano de Tarragona, además de cinco obispos: Simplicio obispo de Urgel, Aquilino de Vic, Numio de Calahorra, Galano de Ampurias y Juan (que se autodenomina «pecador») de Gerona. Además firmaron los representantes de las diócesis de Zaragoza, Lérida y Égara los presbíteros Máximo, Amelio y Ylergio respectivamente. Este último, unos años después será obispo de Égara.
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DHEC II, 594; P. B. GAMS, 13; M. AYMERICH, 257; MARTI BONET, 59.


11  EMILIA (c.610- 633)
Asistió a la entronización del rey Gundemar (610) y al concilio de Égara (615).
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Del siglo VII conocemos cinco obispos que ocuparon la sede de Barcelona: Emila, Severo, Oia, Quirze e Idalacio. Algunos de ellos con los de Égara concurrieron en los respectivos concilios visigóticos. La asistencia de los obispos de Barcelona en los concilios de Toledo era muy frecuente. Por lo menos asistieron a siete concilios (de los años 610, 633, 634, 638, 656, 683 y 688). Se observa, pues, que el deseo manifestado por el rey Recaredo según el cual se debían celebrar concilios nacionales visigóticos, se cumplió profusamente. Sin embargo cabe señalar que en todos estos concilios se siguió la funesta política de confundir estrechamente los poderes civiles y los eclesiásticos. Así prescindiéndose del canon mencionado tercero del concilio de Barcelona (599) sobre el modo de elegir obispos, ya vemos que en el año 633 Severo fue elegido obispo de Barcelona por el rey Sisebuto en contra de Eusebio metropolitano de Tarragona que se resistió a ordenarlo. El rey a partir del concilio XII de Toledo (681) nombraba, de acuerdo con el prepotente arzobispo de Toledo, a los obispos de Hispania. Pero ya de modo puntual con Severo de Barcelona (633) se inauguró esta mala costumbre real.
Después de Ugno (que abjuró del arrianismo), hallamos en la sede de Barcelona a Emila. Éste asistió en Toledo a la entronización del rey visigodo Gundemaro (610) y al reconocimiento de la primacía del obispo de Toledo, subscribiendo con estas palabras “Ego Emila Barcinonensis episcopus subscripsi”. En el año 615 el mismo Emila asistió al concilio de Égara.
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DHEC II, 61; P. B. GAMS, 13; M. AYMERICH, 259; MARTI BONET, 61.


12  SEVERO II (c.633- 635)
Impuesto como Obispo de Barcelona por el rey Sisebuto contra del metropolitano Eusebio de Tarragona. Envió como delegado suyo al concilio IV de Toledo a un presbítero de Barcelona denominado Juan (633). Murió antes de 636.
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A Emila le sucedió el mencionado Severo que como hemos dicho fue impuesto a la sede de Barcelona por el rey Sisebuto. Éste rey escribió una carta muy dura al metropolitano de Tarragona Eusebio en la que le decía que Severo era un buen candidato “varón que más agradaba a Dios que a los hombres miserables”. Al final el obispo metropolitano Eusebio aceptó que Severo ocupara la sede de Barcelona (633). Severo fue representado en el año 633 en el concilio IV de Toledo por medio de su vicario Juan, presbítero de su iglesia. Cabe advertir que si se acepta en el episcopologio de Barcelona a San Severo éste será Severo I y el estudiado será Severo II. Pero sino se acepta será simplemente: Severo.
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DHEC III, 441; P. B. GAMS, 13; M. AYMERICH, 259; MARTI BONET, 61.
PUIG I PUIG, doc: -Epístola del rey Sisebuto al Obispo Eusebio metropolitano de Tarragona, 347.


13  OIA (c.636- 638)
Asistió a los concilios V y VI de Toledo.
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El inmediato sucesor de Severo es un obispo denominado Oia (o Ula, Hola u Ola) que ocupó la sede barcelonesa por lo menos durante los años 636 y 638, en los cuales asistió a los concilios de Toledo V y VI respectivamente. En ambos concilios los obispos dan un sólido apoyo a la corona de los reyes godos. En el canon 4 se llega a decir: “el que traicione a su país será excomulgado y condenado a larga penitencia”, y en otro canon (13) se afirma: “se debe honrar a los funcionarios de palacio. Durante la vida del rey —que siempre será godo— nadie debe hacer proyectos sobre la futura sucesión”. Y como es lógico, era suficiente que se prohibiera a que todos hablasen de la sucesión y participaran en conjuraciones partidistas. Reinaba un absolutismo laico y religioso totales.
En el mismo concilio VI de Toledo también hablamos que hay varios cánones en los que los judíos quedan muy mal parados. Así se llega a decir: “No se debe consentir la impiedad judía; quien no la ataca será anatema”.
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DHEC II, 737; P. B. GAMS, 13; M. AYMERICH, 260; MARTI BONET, 62.

AQUÍ TENIU L'ENLLAÇ PER DESCARREGAR-VOS EL PDF: CATEDRAL VE DE CÀTEDRA nº4

domingo, 23 de febrero de 2020

ELS 120 BISBES DE LA DIÒCESI DE BARCELONA: Berenguer, Agrici, St. Nebridi i Patern (470-546)



Seguim desglossant el nostre treball "Los 120 obispos de la diócesis de Barcelona".

Legendario:
BERENGARIO (c.470)
Obispo de Barcelona según el historiador Carbonell.
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En el siglo XV aparecen unos catálogos de obispos de Barcelona legendarios; el primero, el más remoto, escrito a finales del siglo XV; después siguen el de Juan Bautista Pérez, obispo de Segorbe, el de fray Francisco Diago que publicó en su Historia de los antiguos Condes, el de Pedro Carbonell, sacado del Archivo Real de Barcelona con notas marginales de distintas manos. También podríamos referirnos a los catálogos siguientes: el que escribió el canónigo barcelonés Francisco Tarafa, el del padre Caresmar, el del abad de Poblet fray Baltasar Sayol, el de Pedro Serra y Postius, el de España Sagrada después de elencar 18 obispos de Barcelona legendarios y anteriores a San Severo (290), afirma “Bien pudiera Barcelona haber tenido la feliz excepción de gozar un catálogo que se iniciara con los “varones apostólicos” pero la verdad es totalmente otro extremo. Esas notas de esos catálogos son inciertas, dudosas, e inverosímiles”. Por esto creemos que no debemos asignarlo como auténtico. Todo esto no quiere decir que antes del siglo IV no existieran obispos en Barcelona, pero desconocemos sus nombres.
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Véase P. M. Carbonell, Episcopologio de la Santa Iglesia de Barcelona, en España Sagrada XXIX, 360.

7  AGRICIO (después del 516)
Estuvo presente en los concilios hispanovisigóticos de Tarragona (516) y de Gerona (517).
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Agracio fue, pues, obispo de Barcelona por lo menos durante los años 516 y el 517 ya que asistió en estos respectivos años –como hemos dicho- a los concilios mencionados. En el primer concilio (Tarragona 516) se dio mucha importancia a la figura del metropolitano, sometiéndose sus obispos (entre ellos Agricio de Barcelona) a la autoridad metropolitana correspondiente. En nuestro caso al de Tarragona. En este concilio se llega afirmar que el obispo sufragáneo que no acuda al concilio provincial será excomulgado. También ordena que durante todos los años los obispos han de visitar (visita pastoral) su diócesis (canon 8); que ningún obispo recibirá regalos por juzgar (canon 9); que el monje enviado a alguna parte no se atreverá a ejercitar el oficio clerical (canon 11); que si algún obispo muere sin testamento, los clérigos hagan el inventario de todas sus pertenencias y que ninguno se atreverá a arrebatar nada de allí (canon 2); que el obispo avisará a los presbíteros rurales y a algunos laicos por medio de cartas para que asistan al sínodo (canon 13). El concilio de Girona también es de notable importancia por los cánones referentes al no uso del matrimonio (continencia) en los obispos, presbíteros, diáconos y subdiáconos así como por la celebración del bautismo en Pascua y Navidad y por la obligación de los sacerdotes a rezar el padre nuestro durante la mañana y la tarde.
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DHEC II, 23; P. B. GAMS, 13; M. AYMERICH, 254; MARTI BONET, 56-57.

8  SAN NEBRIDIO (c.540)
Posible Obispo de Égara que se trasladó a la diócesis de Barcelona (a.540). Sus contemporáneos lo consideran santo. Asistió al concilio de Barcelona el 540.
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En el episcopologio de Barcelona después de Agricio viene San Nebridio. En el caso que fuera el mismo obispo que ocupó durante muchos años la sede de Égara y no otro del mismo nombre, tendríamos que se trasladó de esta diócesis a la de Barcelona durante los últimos años de su vida (o sea desde el 540 al 541). Recordemos que si era el mismo de Égara, era hermano de tres célebres obispos de la iglesia hispana, que, según afirma San Isidoro en su libro De viris illustribus eran Justiniano de Valencia, Justo de Urgel y Elpidio de Huesca. También es cierto que Nebridio acogió en la catedral de Barcelona un concilio bajo la presidencia de Sergio, metropolitano de Tarragona con la asistencia de Caroncio de Empúries, Andrés de Lérida, Estafilio de Gerona, Juan de Zaragoza y Asello de Tortosa y «Nibridus Barcinonensis episcopus».
Diez son los cánones del concilio de Barcelona del 540. El primero se refiere a la obligación según la cual antes del cántico de Laudes se debe recitar el miserere. El segundo: que en maitines y laudes se dé la bendición al pueblo. El tercero: que ningún clérigo deje crecer su cabellera, si se corta la barba. El cuarto: que el diácono no se siente delante del presbítero. El quinto: que en la presencia del obispo los presbíteros deben poner en orden las oraciones que se hayan de recitar. El sexto: que los “penitentes” se corten los cabellos, visten el hábito de monje, se consagren al ayuno y a la oración. El séptimo: que los “penitentes” se abstengan de concurrir a banquetes de bodas. El octavo: que los “penitentes” que por causa de enfermedad han salido del grupo de penitencia, una vez recuperada la salud, vivan en adelante penitentemente y no reciban la comunión hasta que el obispo juzgue que su vida es irreprochable. El noveno: que los enfermos (graves) reciban el viático. Y el último: que se guarde, acerca de los monjes, lo dispuesto por el concilio de Calcedonia.
Este concilio de Barcelona, por tanto, nos da importantes noticias sobre la disciplina litúrgica (cánones 1,3 y 5), la relación de los presbíteros con los diáconos (canon 4), y el régimen de los “penitentes” (cánones 6,7 y 8) y de los monjes (canon 2). Todas esas disposiciones son un reflejo concreto de cómo en algunos aspectos de la disciplina se vivían en la Iglesia de Barcelona. Nebridio tenía fama de santidad en los años posteriores a su defunción.
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DHEC II, 712; P. B. GAMS, 13; M. AYMERICH, 255; MARTI BONET, 57- 58.


9  PATERNO (c.546)
Asistió al concilio de Lérida (546) que fue convocado y presidido por el metropolitano de Tarragona Sergio.
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Paterno debió suceder a Nebridio en la sede de Barcelona. Sabemos de él que en el 5 de agosto del año 546 asistió al concilio celebrado en la iglesia de Santa Eulalia de Lérida con los obispos de Urgel, Ampurias, Zaragoza, Tortosa y Égara, bajo la presidencia del metropolitano Sergio, subscribiendo sus dieciséis cánones en estos términos: “Paternus in Christi nomine Episcopus Ecclesie Catolice Barcinonensis acquievi et subscripsi”. En este concilio de Lérida como hemos indicado anteriormente, se dice que hubo algunos católicos que se pasaron al arrianismo. Así se afirma: “Respecto a aquellos que han sido rebautizados en la prevaricación (arrianismo) si cayeron por necesidad o por tormentos, que se observe con ellos lo prescrito por el concilio de Nicea, a saber, que oren durante siete años entre los catecúmenos y dos entre los católicos (penitentes); después que participen con los fieles en la oblación y en la eucaristía bajo la clemente dirección del obispo”. En ese concilio también hay interesantes referencias con las que se podría descubrir algunas noticias de la Iglesia de Barcelona. Se legisla, por ejemplo, sobre aquellos que procuran el aborto o dan muerte a sus hijos (canon 2), sobre los monjes que se ordenan por mandato de su abad y sobre las basílicas (iglesias) edificadas por los seglares (canon 3), sobre el incesto (canon 4), sobre los “pecados carnales” de los clérigos (canon 5), sobre los que han violado a una viuda penitente o a una virgen religiosa (canon 6), sobre los católicos que presentaron sus hijos al bautismo de los herejes arrianos (canon 13), sobre los bienes del obispo difunto (canon 14)...
“El eco de estos concilios —afirma Puig i Puig— después del 546, año del concilio de Lérida cae, en el más profundo silencio hasta la persecución religiosa contra los católicos llevada a cabo por Leovigildo”. El mismo historiador expone con todo detalle la guerra civil entre Leovigildo y Hermenegildo. La crisis provocada por la actitud de Hermenegildo contra su padre, llegó a su término a finales del 581 o principios del 582. Leovigildo al frente de un pequeño ejército se dirigió hacia Sevilla, capital provisional de su hijo. Después de dos años de sitio Hermenegildo se rindió, refugiándose en una iglesia de Córdoba. Los últimos años de Hermenegildo nos son poco conocidos. Fue hecho de nuevo prisionero en Tarragona durante la víspera de Pascua. Leovigildo le envió en la cárcel a un obispo arriano para hacer comulgar a su hijo, con la promesa de perdonarlo. Pero él no quiso abjurar del catolicismo. Después los acontecimientos se suceden con gran celeridad. Al final fue condenado a muerte: “Hermenegildus in urbe Tarraconensi a Sisberto interficitur”.
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P. B. GAMS, 13; M. AYMERICH, 256; MARTI BONET, 58.


Aquí teniu l'enllaç per descarregar el pdf: CATEDRAL VE DE CÀTEDRA nº3

jueves, 13 de febrero de 2020

ELS 120 BISBES DE LA DIÒCESI DE BARCELONA: Lampi, Sigisari, Nundinari i Ireneu




Seguim desglossant el nostre treball "Los 120 obispos de la diócesis de Barcelona", avui amb Lampi, Sigisari, Nundinari i Ireneu, bisbes entre els anys 394 i 464. 

3  LAMPI (murió después del 400)
Este obispo ordenó prebítero de Barcelona a San Paulino de Nola en la noche de Navidad del 393 en la catedral de Barcelona. Fue al concilio I de Toledo (a. 400) con asistencia de 19 obispos que se opusieron a la herejía prisciliana.
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San Paulino se llamaba Meropius Pontius Anicius Paulinus. Nació en Burgigala (Burdeos) entre los años 353 al 355. Era patricio, discípulo del famoso literato Ausonio. Este autor nos da muchos detalles de la vida de Paulino: su bautismo a los 25 años en Roma, su nombramiento de “cónsul” y del de gobernador de la Campania (a. 381). Paulino se casó con Terasia que procedía de Hispania, probablemente de las cercanías de Barcino. Tuvieron un hijo que murió y fue sepultado en Alcalá de Henares donde estaban las reliquias de los Santos Justo y Pastor. La pareja se establecieron en Barcelona, posiblemente en San Pablo extra muros o en Santos Justo y Pastor de Barcelona. Allí reunian a golpe de cobre (de campana) a sus adeptos para rezar o estudiar las escrituras. De ahí el nombre de “nola” sinónimo de Campana. Paulino era un auténtico líder con mucho dinero de ahí que los barceloneses intentaran que su fortuna se quedara en la iglesia local. Pero el cambió de residencia para volver a Italia junto el sepulcro de San Félix que se encontraba en Nola. Fue nombrado obispo de esta pequeña ciudad italiana; pero antes fue presbítero de Barcelona. El episodio nos viene narrado así: Tanto era el prestigio de ese hombre santo en la comunidad cristiana de Barcelona que el día de Navidad del 393, mientras el obispo Lampi (obispo de Barcelona del 393 al 400) celebraba los divinos oficios, Paulino fue arrebatado por el pueblo, y el obispo le ordenó presbítero. Como escribía poco después a su amigo Sulpicio Severo: “repentina vi multitudinis sed credo Domini ordinatione”.
Ante tanto “entusiasmo y tumulto de exaltación sagrada” el nuevo sacerdote de Barcelona aceptó el deseo de los barceloneses, pero pudo imponer una condición que, por ser contraria a la disciplina vigente, había de acarrearle después no pocos sinsabores y la repulsa del mismo papa Siricio; o sea: la de no quedar agregado al clero del lugar de su ordenación, ni estar sujeto a ninguna iglesia particular, a fin de poder satisfacer su anhelo de vivir junto al sepulcro de San Félix de Nola, en Italia, que consideraba su patrón.
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DHEC II, 462; P. B. GAMS, 13; M. AYMERICH, 250; MARTI BONET, 39.

4  SIGESARIO (c.415) 
Convertido al cristianismo del arrianismo, fue elegido obispo de Barcelona con la ayuda de Gala Placidia. 
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Hablar de Sigesario sugiere la presencia de Gala Placidia en Barcelona y de su esposo Ataulfo en la segunda década del siglo V. Precisamente dos años de este siglo o sea 411 y 418, marcarán el inicio de la agonía de la Hispania romana. Es la primera oleada de los pueblos bárbaros. Estos tenían un vínculo entre sí: ser arrianos y por tanto no aceptaban la divinidad de Jesucristo. Según el cronista Hidacio “los bárbaros, por la misericordia de Dios se deciden dejar la guerra y por la paz se distribuyen por suerte los territorios de las provincias para instalarse en ellos”. Obviamente en estas invasiones de los bárbaros que penetraron a Hispania por los desfiladeros de los Pirineos, una de las ciudades que más sufrió la irrupción de esos pueblos fue Barcelona, que “antes era una ciudad próspera y conocida por toda la cuenca mediterránea”. Los Vándalos y Alanos pasaron por nuestras tierras sembrando destrucción. De los segundos dice Hidacio que en el año 418 fueron eliminados por los visigodos. En un principio según dice este autor: “los hispanos de las ciudades y villas fortificadas supervivientes de las plagas de los bárbaros se hicieron fuertes, pero pronto abrieron sus puertas”. En parte los hispanos deseaban probar a esos nuevos dueños, ya que los anteriores —afirman— abusaban con una insoportable tiranía a través de injustos tributos. Y es bien cierto que la tributación fiscal durante el bajo imperio romano era insostenible.
Gala Placidia, hija de un segundo matrimonio del emperador Teodosio y hermana de los emperadores Honorio y Arcadio, fue hecha prisionera por el rey visigodo Alarico. A éste le sucede Ataulfo, quien en el año 414 toma por esposa en Narbona a la mencionada Gala Placidia. Ataulfo en la lucha contra el emperador Honorio se ve obligado a abandonar Narbona para establecerse en Barcelona. Aquí muere asesinado en el año 415. Una tradición bastante fundamentada supone que Gala Placidia “instituyó” (designó) un obispo católico en Barcelona. Su nombre sería Sigesario que antes de su conversión, había sido arriano. De este obispo nos habla el cronista Olimpiodoro Egipcio al decir que Sigerico —sucesor de Ataulfo— mató a los hijos de Ataulfo arrebatándoles de las faldas del obispo Sigesaro (o Sigesario) que sería nuestro obispo de Barcelona.
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DHEC III, 446; M. AYMERICH, 250; MARTI BONET, 42.

5  NUNDINARIO (c.450- 460)
Dividió la diócesis de Barcelona, creando una nueva en Égara, según consta en las actas del concilio de Santa María la Mayor de Roma presidido por el papa Hílarus en el año 465.
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Del siglo V no tenemos más noticias en el episcopologio de Barcelona, a no ser de los obispos Nundinario e Ireneo. Por lo demás carece de todo fundamento histórico un obispo denominado Berengario que según el catálogo de Carbonell se casó con una tal Pereta y tuvo una hija, que se casó con el obispo de Tarragona, dándole en dote cinco parroquias: Desfrancat, Altafulla, Vilabella, Abrafim y Torredembarra. Obviamente la historiografía moderna considera esta última noticia como una burda leyenda.
De Nundinario sabemos que con el consentimiento de los obispos de la provincia Tarraconense desmembró toda la parte no litoral (Valles Oriental i Occidental, Penedés, Llobregat, Montseny) en una nueva diócesis con la Sede en Égara (ciudad romana). Para esta nueva diócesis de Égara se nombró a un clérigo de Barcelona denominado Irineo. A la muerte de Nundinario por testamento designó a su discípulo, dócil y buena persona Ireneo que volvió a Barcelona ahora como obispo titular de esa diócesis. Pero el metropolitano duró poco. Arcadio de Tarragona expuso al papa Hilar sus dudas sobre la legitimidad de que un obispo difunto determine quién será su sucesor.
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DHEC II, 726; P. B. GAMS, 13; M. AYMERICH, 253; MARTI BONET, 42.

6  IRINEO (c.463- 464)
Era Obispo de Égara primero. Después de la muerte de Nundinario se trasladó de Egara a Barcelona. Pero en el año 465 por mandato del Papa Hilar vuelve de nuevo a Égara.
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Sobre la creación de la Diócesis de Égara, de la nominación del primer obispo, de su traslado a Barcelona y el retorno a Égara obligado por el papa Hilar por su concilio romano celebrado en Santa Maria la Magiore de Roma el 16 de noviembre del año 465, lo estudiamos en la obra publicada en Terrassa- Barcelona 2004, que tiene por título: Barcelona i Egara- Terrassa, Història primerenca fins l’alta edat mitjana de les dues esglésies diocesanes. 
El motivo por el cual se obliga a Irineo volver a Égara (Terrassa) es porque no hubo elección por el pueblo y el clero de Barcelona, sino simplemente por deseo del obispo anterior manifestado por testamento. No puede un obispo designar su sucesor, aunque que este tenga muchas cualidades como ocurría con Irineo. Además en muchas épocas estaba prohibido que un obispo fuese trasladado a otra diócesis, práctica que hoy día (a. 2019) es normal en la Iglesia católica.
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DHEC II, 403; P. B. GAMS, 13; M. AYMERICH, 254; MARTI BONET, 48.


Aquí teniu us podeu descarregar la segona entrega d'aquesta sèrie que hem anomenat "Catedral ve de càtedra":
CATEDRAL VE DE CÀTEDRA nº2

viernes, 7 de febrero de 2020

ELS 120 BISBES DE LA DIÒCESI DE BARCELONA: Pretextat i Sant Pacià





L'any 2006 vam publicar un volum dedicat a la vida i història diocesanes dels bisbats de Barcelona, Terrassa i Sant Feliu de Llobregat, dins el volum II de la col·lecció Historias de las Diócesis Españolas (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2006). En aquella ocasió es van aportar unes dades biogràfiques de tots els bisbes de l'antiga diòcesi de Barcelona. No obstant això, hem cregut oportú destinar un estudi als bisbes per separat amb Los 120 obispos de la diócesis de Barcelona, publicat per BUBOK, al final del qual també es presenta un interessant quadre esquemàtic cronològic de tots els bisbes que han exercit el seu ministeri a Catalunya des del segle III fins el 2019, incloent l'elenc dels papes i dels abats de Sant Cugat del Vallès.

Ara ens proposem desglossar aquest treball, compartint amb vosaltres, cada divendres, qui eren dos d'aquests 120 bisbes. Comencem avui pels dos primers, els quals tenim documentats: Pretextat (c. 347) i Sant Pacià (c. 350-391).  

Aquí teniu la primera entrega d'aquesta sèrie que hem anomenat "Catedral ve de càtedra":

domingo, 17 de noviembre de 2019

ARMORIAL DE LA CATEDRAL DE BARCELONA. CORPUS HERÀLDIC I EPIGRÀFIC Pere F. Puigderrajols Jarque


Us oferim la presentació´i l'enllaç al magnífic treball del nostre col·laborador Pere F. Puigderrajols.

" Aquí tenim el primer lliurament del que ha de ser la publicació digital de l’Armorial de la Catedral de Barcelona: Corpus heràldic i epigràfic. De primer, volem agrair a Mn. Josep Mª Martí i Bonet la seva bona predisposició a cedir-nos el seu blog per aquesta publicació i també per tot el recolzament i suport que en tot moment, al llarg de la investigació, ens ha estat donat.

       L’any 1995, just acabat i lliurat el treball de reproducció de tota l’heràldica del Reial Monestir de Santa Maria de Pedralbes, per iniciativa personal, prenc la ferma decisió de començar la investigació, amb caràcter exhaustiu i el primer pas va ser fotografiar tots els escuts  i,  a partir de les imatges, analitzar, investigar i finalment reproduir-los en color. Per descomptat, els escuts dels quals no disposem d’informació, dibuixats però sense colors.

      Convé puntualitzar que disposem de diversos treballs que recullen l’heràldica de la Catedral, però ho fan d’una manera fragmentària i alguns només se centren en el Capítol del Toisó d’Or. Tots els treballs que han precedeit el meu han estat d’obligada consulta i han estat un valuosíssim suport.

     El projecte inicial era recollir només els escuts i emblemes, però, a mida que vaig anar avançant, em vaig adonar que també era necessari, important i complementari incorporar tota la epigrafia o inscripcions que hi ha, tant en làpides sepulcrals com les dels Altars privilegiats, les commemoratives, les de les campanes o algunes altres que, malgrat la  poca factura artística, també ens informen de la  històrica de l’edifici.

     Iniciem la publicació de l’Armorial amb l’apartat que fa referència a la creu del Capítol, emblema que fa referència a la basílica dedicada a  la Santa Creu amb baptisteri exempt, nom que trobem documentat l’any 599, on s’especifica: Eccelsia Sancta Crucis, nom que va quedar fixat quan es creà el cos de canonges constituït per 40 integrants en capítol catedral, segons la regla aquisgranesa, i estructurada el 1009. Tot i que amb el temps ha anat variant el nombre de canonges que integren el Capítol de la Catedral, el nom de la Santa Creu ha sobreviscut al pas de tot possible canvi. És per aquest motiu que hem cregut convenient dedicar el primer capítol de l’obra a tan significatiu emblema.

Anirem publicant, més o menys, per aquest ordre: Creu del Capítol; Papes; Bisbes ; Canonges, ardiaques i beneficiats; Armes Comtals-reials; Mercaders, notaris, adroguers, etc., Ciutadans, Càrrecs, Dones; Cívica, Confraries i Ordes, Sense identificar, Corpus epigràfic."



Enllaç al treball: ARMORIAL DE LA CATEDRAL DE BARCELONA

lunes, 11 de noviembre de 2019

LA MÈTRICA DE LA SEU DE BARCELONA per Eduard París Muñoz


El passat 26 d'octubre va tenir lloc la conferència mensual de l'Escola de Voluntaris i Monitors Culturals de la Catedral de Barcelona i Museu Diocesà. En aquesta ocasió els nostres Voluntaris van oferir tres conferències:

Aquí us deixem l'enllaç al treball "La MÈTRICA de la Seu de Barcelona", per l'Eduard París: LA MÈTRICA DE LA SEU DE BARCELONA

lunes, 3 de junio de 2019

EMBLEMÀTICA ICONOGRAFIA DE LA CONFRARIA DE SANT MARC EVANGELISTA, GREMI DELS MESTRES SABATERS



Avui tenim el goig de presentar-vos el magnífic treball del nostre amic i col·laborador de l'Escola de Voluntaris i Monitors de la Catedral de Barcelona Pere F. Puigderrajols Jarque.


La Confraria de Sant Marc Evangelista -coneguda des del segle XVIII com a “Gremi dels Mestres sabaters”-, és la corporació de menestrals més antiga documentada de la ciutat de Barcelona. Amb una orientació i finalitats clarament religioses, van tenir capella pròpia a la catedral romànica i altar on s’hi celebrava l’eucaristia; també van tenir un edifici on reunir-se que actualment és a la plaça de Sant Felip Neri. Amb un poder adquisitiu extraordinari, van contractar retaules i els serveis dels més rellevants artistes de la seva època. Tots els emblemes i iconografia que podem veure, especialment a la catedral de Barcelona i a la casa gremial, són la demostració palpable de voler publicitar la seva presència i missatge corporatiu.
L’actual capella de sant Marc, totalment decorada, sense cap espai sense imatgeria, és una prova de la capacitat econòmica d’aquesta corporació a l’hora de comunicar la seva advocació i devoció.